El segundo largometraje de Ruben Östlund consta de cinco episodios que constituye un retrato de la sociedad sueca. Todos giran en torno al mismo tema: el poder del grupo sobre el individuo. Mediante una estética que privilegia el uso de largos planos-secuencia y de encuadres poco convencionales, el filme contrasta las perspectivas de un par de jóvenes seducidas por el alcohol, una maestra que alecciona a sus alumnos y un grupo de homosexuales. Fue seleccionada por Suecia como candidada al Oscar 2010 en la categoría de película de habla no inglesa.